En ese momento, Claudia y Jimena llegaron al restaurante y se acercaron a la mesa. Me di cuenta que ellas se acercaban porque los Doctores no les quitaron su mirada desde que entraron al restaurante. Mi esposa Claudia lucia un vestido ajustado al cuerpo el cual terminaba bien arriba de las rodillas. A pesar de sus 40 años de edad ella conservaba los mismos rasgos físicos que me conquistaron hace 21 años, que era lo que llevábamos de casados. Sus redondos y voluptuosos pechos lucían hermosos y eran mas destacados por lo ajustado de su blusa y el brassier 36C que ella usaba. Sus piernas y su cadera eran muy femeninas, y como ella se cuidaba mucho, hacia ejercicio con regularidad y no estaba pasada de kilos, se veía muy atractiva. Su trasero era bien delineado por la apretada falda y se notaba que tenia unas bellas nalgas. Su rostro, libre de arrugas, dejaba ver una combinación interesante, ojos miel y cabello rubio corto que apenas cubría su cuello.
Mi hija Jimena lucia su ajustado bluejean el cual destacaba su delicado y bien formado culo juvenil, pero lo que mas se resaltaba de ella era el contraste de sus senos. Ella heredo la misma cualidad de su madre. Sus pechos eran de la misma talla de Claudia con la diferencia de que Jimena era de cuerpo delgado, asi que las tetas de mi hija lucían verdaderamente espectaculares. Tenia una camiseta que ajustada a su torso dejaba entrever que sus tetas eran dos deliciosos melones dignos de ser lamidos por una lengua masculina. No era normal ver a una teenager de su edad con esos pechos tan redondos y parados y ella me comentaba que en la Universidad siempre le insistían que ella se había operado sus senos porque los tenia perfectos. Y ademas sus piernas delgadas destacaban su espectacular y deseable trasero. Pense en Raul, el novio de Jimena y lo envidie, ya que es un afortunado por montarse encima de ella y clavarle su verga en esa delicia de culo.
-"Mucho gusto, mi nombre es Jimena.... Mucho gusto mi nombre es Claudia...", dijeron ellas presentándose ante los Doctores sin sentarse a la mesa.
Ambas me dieron un beso en la boca mientras que el Doctor Martínez miraba admirado el cuerpo de Jimena, el Doctor Jiménez no quitaba sus ojos de las tetas de Claudia.
-"Cariño acá están los documentos que me pediste", me dijo ella pasándome un sobre de manila que le había pedido.
-"Bueno mucho gusto en conocerlos, espero que lleguen a un acuerdo", dijo mi esposa Claudia despidiéndose de los Doctores.
-"No se vayan por favor... siéntense un rato y tómense una copa... les invitamos", dijo el Doctor Martínez poniéndose de pie.
Ellas sonrieron y agradecieron por la invitación mientras que el Doctor Martínez de forma extrañamente caballerosa les acercaba una silla. Mi esposa Claudia quedo sentada entre los dos Doctores mientras que Jimena quedo en frente de ellos a mi derecha.
De forma sorpresiva el tema de conversación cambio
-"Y Claudia, tu a que te dedicas?", pregunto el Doctor Jiménez turnando su mirada entre el rostro de ella, sus pechos y sus piernas.
Claudia les empezó a contar de su actividad con la empresa y de lo importante que para ella, haciéndoles énfasis en que ella estaría dispuesta a todo por sacarla adelante.