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Escrito por Administrator
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martes, 28 junio 2005 15:28 |
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Página 1 de 14 La situaci?n econ?mica de la empresa no era nada buena. Ten?amos muchas deudas y la planta de personal se hab?a reducido de 30 empleados a solo 7. Est?bamos llegando al punto de tomar la decisi?n de declararnos en bancarrota, pero mi esposa Claudia de 40 a?os y mi hija Jimena de 20, me motivaban a no tomar esa decisi?n tan dolorosa ya que la empresa de textiles hab?a pasado de generaci?n en generaci?n a lo largo de estos ?ltimos desde la gran bisabuela hasta yo.
-"Estamos dispuestas a ser lo que sea con tal de seguir adelante con la empresa", me repet?an una y otra vez ellas dos.
Cierto d?a, en que yo buscaba llegar a un acuerdo con los dos m?s grandes deudores, el Doctor Javier Mart?nez y el Doctor Horacio Jim?nez, mi esposa y mi hija me llamaron al celular y acordamos encontrarnos en el restaurante donde almorzaba con mis acreedores. Habl?bamos del monto de la deuda y yo me daba cuenta que la condiciones de pago eran muy dif?ciles de cumplir. -"Por que no me dan mas tiempo y les prometo que les pagare en tres meses", dec?a yo infructuosamente buscando convencerlos de que me dieran mas plazo. Si lograba un acuerdo con ellos la empresa se salvaba, pero si no lo hacia, estaba condenada a desaparecer. -"Lo siento Cesar, pero no es posible", me repet?an una y otra vez los doctores. |
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Ultima modificación ( jueves, 09 noviembre 2006 21:23 )
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