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Escrito por Administrator
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viernes, 08 julio 2005 21:53 |
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Página 1 de 6 Aquellas vacaciones iban a ser inolvidables.
Hab?amos alquilado, en una poblaci?n de la costa cuyo nombre omitir?, un apartamento dentro de un complejo de esos que ofrecen todo tipo de actividades y situado a pocos metros de la playa. El sitio era muy tranquilo y la verdad es, que se hab?an esmerado en crear una atm?sfera muy relajante.
Dispon?amos de dos amplias habitaciones con un balc?n com?n con vistas a la enorme piscina que mis hijos no tardaron en bajar a disfrutar, mientras mi mujer y yo nos dedic?bamos a la tarea de deshacer el equipaje.
Mientras coloc?bamos nuestros enseres en el que iba a ser nuestro hogar durante unos d?as no pod?a dejar de mirar el escote de mi mujer cada vez que se agachaba a coger esto y lo otro de las maletas. Estaba cansado del viaje, pero tambi?n de vacaciones y por un rato sin los ni?os, as? que decid? comenzar a disfrutar de nuestra peque?a libertad. |