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Escrito por Administrator
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10.07.2005 |
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Página 1 de 3 Ella entra en la capilla, no hay casi nadie. Aprovechará para confesarse. Se acerca al confesionario, donde se arrodilla y empieza a confesarse.
El cura la va dirigiendo hacia los temas de sexo, que realmente le interesa, haciéndole preguntas cada vez más escabrosas.
El cura, silenciosamente, abre la rejilla y, sacando su mano, empieza a manosear el pecho de ella. Ella jadea, conteniéndose. Intentando mantener la compostura. El cura continuaba tocando y manoseando por encima de la blusa de verano su escote. Soltó un botón y accedió a sus pechos, haciendo que se contrajeran sus pezones. Cada vez que ella callaba o erraba en una respuesta, él pellizcaba firmemente un pezón y ella gemía, por lo que volvía a pellizcárselo con más fuerza, indicándola silencio. El cura continuaba hablando, como si en realidad no estuviera manoseándola. Hablaba de los pecados y de la penitencia, así que cuando llegó el momento de la penitencia le dijo que no iba a ser algo habitual, que ella merecía otra cosa y le indicó que fuera a la sacristía, que se arrodillara en el reclinatorio y se quitara las bragas. |
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Ultima modificación ( 10.07.2005 )
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