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Escrito por Administrator
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11.09.2005 |
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Página 1 de 15 Cora tenía 32 años, llevaba 9 de casada, tenía 3 hijos y una vida que ella consideraba gris, monótona, casi casi aburrida. Se casó demasiado joven y enseguida se convirtió en lo que era hoy, una mujer sin otra cosa que la fortuna de quienes no renegaría jamás: Sus Hijos. Ellos le daban el sentido a sus días y estaba dispuesta a lo que fuera para mantener unida a la familia, aunque eso implicara seguir al lado de Miguel. Era un esposo bueno, trabajador, comprometido con su hogar, pero carecía de algo elemental para Cora: Imaginación. Miguel se conformaba con poco, casi casi con nada y a todo nivel. Tenían una casita pequeña, pero agradable. Los dos trabajaban, así que no pasaban penurias, pero tampoco nadaban en billetes y Cora ya se había acostumbrado a los picnics en días de sol con la familia de su cuñada, a los partidos de fútbol de los Domingos con el volumen del televisor algo más alto de lo normal y a hacer el amor dos o tres veces por mes, cuando Miguel estaba de ánimo, o no llegaba cansado de su trabajo o no podía contener más su instinto.
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Ultima modificación ( 11.09.2005 )
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