|
Escrito por Administrator
|
|
11.08.2006 |
|
Página 13 de 18 "¿Habías visto algo así de grande?". Y sin esperar respuesta me pone una mano en el muslo y empieza a acariciarlo. Yo en ese momento no podía pensar nada. Al no darle ningún tipo de contestación, las caricias del chico iban subiendo mi pierna y palpaba sensualmente la parte interior del muslo. Yo seguía como paralizada, y no era capaz de parar esas caricias que cada vez me ponían más caliente además de estar asombrada de esa verga. Estaba muy confusa, y por que no decirlo, me iba poniendo cada vez más y más cachonda, hasta que su mano se adentra debajo de la falda acercándose a mi entrepierna, hico a un lado el tanga, yo pegué un pequeño suspiro, y mete dos dedos en mi super mojada conchita escapándoseme un dulce gemido. Ahí estaba yo, de pie, con las piernas abiertas, mirando su pija mientras el me metía y sacaba los dos dedos de mi conchita. Luego me mete otro dedo más, y sigue metiendo y sacando los tres dedos y, luego en el culito, primero un dedo y más tarde hasta tres; incluso se le ocurrió mientras me daba mete y saca en mi culito con sus dedos masajearme mi conchita y mi clítoris con el pulgar. Era un genio con esos dedos pese a sus 18 años. Yo estaba paralizada y fuera de este mundo, y pronto llegaría a un primer orgasmo. Por eso no escuché la puerta cuando se abrió y no me enteré de nada hasta que unas manos comenzaron a masajear mis tetas por debajo de la camiseta. En ese momento pude pensar con algo de claridad y me di cuenta de que el juego que había permitido se me había ido de las manos, pero no podía hacer nada, estaba en lo máximo del éxtasis, por eso no me molestaba nada. Esas manos que cogían mis tetas como si fueran suyas (con mi camiseta ya subida) empezaron a darme pellizquitos en los pezones. Y Alexis seguía jugando con mi concha y la entrada de mi culito como nadie. Yo ya no aguantaba más, sólo alcanzaba a soltar pequeños gemidos de placer, hasta que al poco tiempo llegue al orgasmo en un grito de placer. Sentía cómo mis líquidos iban resbalando por la parte interior de mis piernas mientras yo continuaba allí de pie sin hacer nada, llena de placer. Mi cara era un poema. Esas manos que seguían masajeándome los senos, y que todavía no sabían de quién eran (ni me había molestado en mirar), empezaron a bajar hasta posarse en mi culo que empezó a sobar levantando la falda. Casi al momento, las manos misteriosas cogieron mi tanga de los lados y fueron deslizándolo hacia abajo para quitármelo suavemente, pero, rápidamente, Alexis agarra mi tanguita y tira de él rompiéndolo y quedándoselo en su mano. Las manos me condujeron hasta montarme encima de Alexis.
|
|
Ultima modificación ( 21.11.2006 )
|