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Escrito por Administrator
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11.08.2006 |
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Página 10 de 18  Gigi Hola, me llamo Laura, soy una mujer casada de 27 años, bonita, con el cabello liso color castaño a media melena. Mido 1'68 m. de altura y mis medidas son 100-65-95, en definitiva, muy apetecible físicamente a los ojos de los hombres (y algunas mujeres). Soy profesora de un instituto de Enseñanza Secundaria Obligatoria en el que imparto la asignatura de historia a grupos de jóvenes de entre 15 y 18 (dependiendo del curso claro); también doy clases particulares en mi domicilio para alumnos que tengan que recuperar en las vacaciones. Siempre he sido muy moderna para vestir (me gusta usar minifaldas y ropas provocativas) y a veces no suelo llevar ropa interior, sobre todo en verano (es que así estoy más cómoda); también, alguna que otra vez, sabiendo que mi físico es agradable a la vista de los demás, he provocado a alguien porque me gusta sentirme observada, pero nunca pasando del morbo (me encanta el morbo) porque quiero a mi marido. Pues bien, una vez acabada mi presentación podemos seguir con el comienzo de mi historia.
Me encontraba dando clases a unos alumnos que tenían que aprobar historia para salir del Instituto y poder ir a la facultad y noté que uno de ellos había dejado de asistir. Si sólo hubiera sido un día lo hubiera dejado pasar pero ya llevaba 3 o 4 días sin venir y no sabía nada de ese chico, así que decido llamar a su casa para saber qué pasaba. Por lo visto, según me contó su padre, es que Alexis (que así se llamaba el alumno) había sufrido un accidente con la moto y se había herido una pierna, con lo que, por petición expresa del médico, no podía caminar durante varios días. Poco rato después, me llamó el padre de Alexis y me preguntó si podía ir a darle las clases particulares a Alexis en su casa ya que quedaban pocos días para el examen. Yo le dije que se me hacía un poco difícil ya que estoy ocupada con las clases que impartía en mi domicilio y además tenía que preparar los grupos para el nuevo comienzo del curso para el colegio. Pero el padre insistió, y me propuso que aunque fuese el fin de semana, y me ofreció una cantidad bastante buena de dinero para darle las clases a Alexis sólo, por lo que decidí aceptar. Así que todo arreglado, quedamos para el fin de semana a las 2 de la tarde, que es cuando mi esposo se va para la playa con los amigos y no regresa hasta la noche. El sábado, a las dos de la tarde, llego a la casa de Alexis y me atiende el padre. Era un señor de unos 50 años, canoso, muy elegante y muy atento. Se me queda mirando de arriba abajo y me comenta: "Yo pensé que las profesoras eran unas viejas mal vestidas, pero debo retractarme"- dijo el padre.
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Ultima modificación ( 21.11.2006 )
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