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Escrito por Administrator
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13.03.2007 |
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Página 1 de 6 Era una de esas bodas a las que tenías que ir más por compromiso que por gusto. Como ocurre siempre en las bodas, te encuentras con gente que hace años no ves o a gente que ni te imaginas encontrarte, y una de estas personas era Martha.
Martha, era una amiga íntima de una novia que tuve, y que siempre me atrajo, pero que nunca logré nada con ella por lo mojigata que era, aunque siempre existió una mutua atracción. En sí rompí el noviazgo con mi novia por el mismo motivo, nunca pude siquiera sentir sus tetas por encima de la blusa, y vaya que los tenía grandes, pero concentrándome en Martha, es de altura media, no es guapa como para modelar pero tiene un "no sé qué" que siempre me gustó, sus senos son pequeños, pero su trasero y sus piernas, ¡ah bárbaro !.
La saludé saliendo de la Iglesia y me presentó a su marido. El saludo fue frío e insípido, un ligero estrechón de manos y un par de besos fingidos en la mejilla. La pláctica totalmente convencional. Nos despedimos y cada quien se fue por su cuenta al salón de banquetes.
Casualmente quedamos en mesas paralelas, pero con la pista de baile de por medio. Durante el banquete no dejé de observarla, y ella de reojo también me veía. Y así estuvimos durante toda la cena.
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Ultima modificación ( 14.03.2007 )
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